UNIONES Y MATRIMONIOS
Hordas indiferenciadas se reunían en frenética singamia para reproducir la especie siguiendo las pautas de la rutina biológica, mucho tiempo debió pasar para llegar a un tipo de unión de origen reciente que, respetando aún la urgencia natural, adopta tardíamente la forma institucional de Matrimonio. Ese vínculo, en el tiempo, de un hombre y una mujer para reproducir y proteger la especie, con la bendición del Dios de turno y la aprobación del Estado, idealmente fundado en el amor o en algún tipo de afecto o interés, cuya misión es brindar apoyo, seguridad y sustento a otra institución llamada familia.
Esa unión, decimos, esta fundada en el amor pero haciendo una tal afirmación, se debe incluso precisar el tipo de amor del que se habla ya sea por su densidad, su duración, su fuerza y las distintas formas ideales o poéticas que adopte. Amor eterno se jura, amor romántico se apostilla, amor pasión se consume, amor físico se le mira con recelo, amor itinerante se huye de él. Debe ser para toda la vida.
Lo importante aquí, es el énfasis del carácter reciente de este tipo de unión, y la velocidad a la que ha ido variando sin que podamos percibirlo y ponderarlo en su justa dimensión. La actual crisis por la que atraviesa que va más allá de una relación estadística en la que se producen casi tantos divorcios como matrimonios.
El Matrimonio es una sociedad, ser socio en un proyecto que el velo romántico impide percibir con claridad, muchas uniones fallan en esto, no logran hacer un estudio de factibilidad que evalúe si son o no sustentables en el tiempo, al fin y al cabo los negocios también van a la bancarrota. Una asociación sustentada en una pasión baja o mediana puede también soportar un negocio, un rápido cobro de comisión en una transacción fugaz o una unión temporaria en épocas de construcciones o vendimias.
Sin embargo, esa forma institucional, esa unión canónica es el rasero para calificar otras uniones bastardas más o menos aceptadas en la historia de la humanidad y de otras menos aceptadas por ser antinaturales. Aún hoy, que la especie humana ha demostrado su relativa libertad en la naturaleza en relación con las demás especies, mucha gente, sectores importantes de la humanidad continúan pensando que el matrimonio monogámico entre un hombre y un mujer con miras a constituir una familia es la referencia para calificar otros tipos de unión. Pero paradójicamente, es esa libertad la que permite también constatar - que luego de la muerte de Dios - todo esta permitido y no hay nadie ni nada que pueda detener ese flujo incesante del devenir.
Entonces, si todo esta permitido no hay razón para dudar que en lo sucesivo podamos ver uniones medianamente imaginadas o nunca vistas. Claro ya no serán denominadas matrimonios pero si uniones entre personas, animales, vegetales, virtualidades y otros productos de la imaginación.
El afecto puede escoger muchos objetos en el cual posarse, si se posa en un animal o en varios decimos que amamos a nuestras mascotas, obviamente no es un proyecto plena e igualitariamente compartido, pero nadie duda que recibimos amor de nuestras mascotas que nos ocupamos de ellas diariamente en su alimentación y demás cuidados, mientras que ellas nos brindan una especie de satisfacción interior. Nadie tampoco puede negar la naturaleza de esa relación y hay incluso quienes afirman la existencia de una catepsia libidinal que mitiga extrañas soledades.
Esa unión, decimos, esta fundada en el amor pero haciendo una tal afirmación, se debe incluso precisar el tipo de amor del que se habla ya sea por su densidad, su duración, su fuerza y las distintas formas ideales o poéticas que adopte. Amor eterno se jura, amor romántico se apostilla, amor pasión se consume, amor físico se le mira con recelo, amor itinerante se huye de él. Debe ser para toda la vida.
Lo importante aquí, es el énfasis del carácter reciente de este tipo de unión, y la velocidad a la que ha ido variando sin que podamos percibirlo y ponderarlo en su justa dimensión. La actual crisis por la que atraviesa que va más allá de una relación estadística en la que se producen casi tantos divorcios como matrimonios.
El Matrimonio es una sociedad, ser socio en un proyecto que el velo romántico impide percibir con claridad, muchas uniones fallan en esto, no logran hacer un estudio de factibilidad que evalúe si son o no sustentables en el tiempo, al fin y al cabo los negocios también van a la bancarrota. Una asociación sustentada en una pasión baja o mediana puede también soportar un negocio, un rápido cobro de comisión en una transacción fugaz o una unión temporaria en épocas de construcciones o vendimias.
Sin embargo, esa forma institucional, esa unión canónica es el rasero para calificar otras uniones bastardas más o menos aceptadas en la historia de la humanidad y de otras menos aceptadas por ser antinaturales. Aún hoy, que la especie humana ha demostrado su relativa libertad en la naturaleza en relación con las demás especies, mucha gente, sectores importantes de la humanidad continúan pensando que el matrimonio monogámico entre un hombre y un mujer con miras a constituir una familia es la referencia para calificar otros tipos de unión. Pero paradójicamente, es esa libertad la que permite también constatar - que luego de la muerte de Dios - todo esta permitido y no hay nadie ni nada que pueda detener ese flujo incesante del devenir.
Entonces, si todo esta permitido no hay razón para dudar que en lo sucesivo podamos ver uniones medianamente imaginadas o nunca vistas. Claro ya no serán denominadas matrimonios pero si uniones entre personas, animales, vegetales, virtualidades y otros productos de la imaginación.
El afecto puede escoger muchos objetos en el cual posarse, si se posa en un animal o en varios decimos que amamos a nuestras mascotas, obviamente no es un proyecto plena e igualitariamente compartido, pero nadie duda que recibimos amor de nuestras mascotas que nos ocupamos de ellas diariamente en su alimentación y demás cuidados, mientras que ellas nos brindan una especie de satisfacción interior. Nadie tampoco puede negar la naturaleza de esa relación y hay incluso quienes afirman la existencia de una catepsia libidinal que mitiga extrañas soledades.
Existen igualmente, uniones entre los humanos y las plantas, nuestros jardines e invernaderos a los cuales dedicamos atenciones y cuidados. Como amantes de la naturaleza nos ocupamos de podar, desparasitar, nutrir y regar nuestras flores y plantas y ese cuidado demanda a veces importante cantidad del tiempo de nuestras vidas, sin embargo, tanto este tipo de unión como el anterior tienen en común que ambos son infecundos.
Cuando tenemos dificultades para entablar y mantener relaciones personales con profundos contenidos afectivos, podemos desviar nuestro interés o deseos hacia objetos virtuales o simbólicos, fetiches de nuevo cuño. Podemos pasar mucho tiempo conectados en nuestras computadoras con personas con las cuales jamás intercambiaremos un abrazo o una caricia corporal pero que sin embargo podríamos, a lo sumo, intercambiar un ciber- orgasmo.
La unión homosexual es tan vieja como la historia de la humanidad, siempre fue una relación estadísticamente poco estable y casi nunca orientada a conformar una familia homosexual por el hecho palmario de ser un tipo de relación infecunda. Eso que algunos llaman hogar es algo mas amplio que el sexo por ello se constata estadísticamente a través de estudios y seguimientos de casos en que las uniones homosexuales se han distinguido por su carácter efímero e itinerante y solo en situaciones excepcionales han superado la prueba de la estabilidad. Sin embargo, el tiempo dirá si la atracción física, mas un proyecto de vida compartido con amplias miras, mas la ingeniería de fecundación, mas una mayor flexibilidad en las regulaciones adoptivas y una moral mas ligera podrán hacer mas sustentables estas relaciones.
Las relaciones bisexuales requieren de un triangulo amoroso aunque no es una relación usual se encuentra con alguna frecuencia en las uniones que comparten el carácter legal matrimonial con el carácter de facto de una relación extramatrimonial. Esta unión, en la mayoría de los casos, se construye sobre una mentira donde, al fin y al cabo, alguien saldrá defraudado. Aquí, nos interesa mas bien enfatizar el aspecto erótico que combina una disposición indistinta a mantener una relación heterosexual solapada con una homosexual, sin duda es un modelo promiscuo.
La pregunta en el aire es ¿podrá el modelo canónico de matrimonio monogámico y heterosexual en este siglo superar la crisis que atraviesa sin perder su identidad básica? Al parecer todo induce a pensar en que se hará más flexible, desbordando el rígido esquema de condiciones y facilitando, al mismo tiempo, el marco legal institucional que lo constriñe así como eliminando el juramento de amor y fidelidad que lo acompaña.
Deslastrado de romanticismo, legalismo y religiosidad se hará más dinámico, más pragmático, lúdico y globalizado.
Cuando tenemos dificultades para entablar y mantener relaciones personales con profundos contenidos afectivos, podemos desviar nuestro interés o deseos hacia objetos virtuales o simbólicos, fetiches de nuevo cuño. Podemos pasar mucho tiempo conectados en nuestras computadoras con personas con las cuales jamás intercambiaremos un abrazo o una caricia corporal pero que sin embargo podríamos, a lo sumo, intercambiar un ciber- orgasmo.
La unión homosexual es tan vieja como la historia de la humanidad, siempre fue una relación estadísticamente poco estable y casi nunca orientada a conformar una familia homosexual por el hecho palmario de ser un tipo de relación infecunda. Eso que algunos llaman hogar es algo mas amplio que el sexo por ello se constata estadísticamente a través de estudios y seguimientos de casos en que las uniones homosexuales se han distinguido por su carácter efímero e itinerante y solo en situaciones excepcionales han superado la prueba de la estabilidad. Sin embargo, el tiempo dirá si la atracción física, mas un proyecto de vida compartido con amplias miras, mas la ingeniería de fecundación, mas una mayor flexibilidad en las regulaciones adoptivas y una moral mas ligera podrán hacer mas sustentables estas relaciones.
Las relaciones bisexuales requieren de un triangulo amoroso aunque no es una relación usual se encuentra con alguna frecuencia en las uniones que comparten el carácter legal matrimonial con el carácter de facto de una relación extramatrimonial. Esta unión, en la mayoría de los casos, se construye sobre una mentira donde, al fin y al cabo, alguien saldrá defraudado. Aquí, nos interesa mas bien enfatizar el aspecto erótico que combina una disposición indistinta a mantener una relación heterosexual solapada con una homosexual, sin duda es un modelo promiscuo.
La pregunta en el aire es ¿podrá el modelo canónico de matrimonio monogámico y heterosexual en este siglo superar la crisis que atraviesa sin perder su identidad básica? Al parecer todo induce a pensar en que se hará más flexible, desbordando el rígido esquema de condiciones y facilitando, al mismo tiempo, el marco legal institucional que lo constriñe así como eliminando el juramento de amor y fidelidad que lo acompaña.
Deslastrado de romanticismo, legalismo y religiosidad se hará más dinámico, más pragmático, lúdico y globalizado.
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